Inquisición Zugarramurdi

INQUISICIÓN ZUGARRAMURDI

La parroquia de Zugarramurdi era aneja de la de Urdax, y su iglesia estaba atendida por un monje del monasterio de premostratenses de este último lugar. Entre los dos pueblos no llegaban a los 300 habitantes, lo cuales estaban bajo la jurisdicción ordinaria y espiritual del Abad de Urdax.

Las gentes de Zugarramurdi eran campesinos y pastores libres, mientras que los de Urdax eran siervos de la gleba que trabajaban las tierras del Monasterio de Urdax. De los 31 brujos que salieron en el Auto de Fe, nada menos que 26 procedían de Urdax y  Zugarramurdi. Se trataba de hombres y mujeres cuya edad oscilaba entre los 20  y los 80 años; aproximadamente una quinta parte de la población adulta.

Para los habitantes de Zugarramurdi, el que un niño muriera así sin más y sin ningún motivo aparente, para ellos no era una casualidad inexplicable. Tampoco era una simple casualidad que un cerdo empezara a consumirse. Todo ello solo podía ser promovido por “malas personas”. Todo el mundo se decía para sí … que quien podría ser…

 

Los documentos no informan de que si esas personas habían echo anteriores males antes de ser descubiertas por la inquisición.

Hay un caso de una mujer que vivía en Zugarramurdi con sus tres hijas y cada vez que tenían oportunidad de robar lo hacían y cuando eran pescadas en plena faena se llevaban buenos palos. Así que las mujeres a las que estas robaban no debían de  tenerlas mucha estima. Y en medio de semejante ambiente, viene alguien al pueblo diciendo que tenia pruebas se produjera la explosión. Y así ocurrió en Zugarramurdi.

A primeros del mes de diciembre en el año 1608 regresó a Zugarramurdi una muchacha María de Ximildegui de 20 años  que había vivido en Francia los tres o cuatro últimos años.

Cuando ella tenia 16 años sus padres decidieron marcharse a Francia ya que ellos eran de allí, en concreto a Ciboure. Ella volvió a su pueblo sola a servir, por que sus padres se quedaron allí.

María tenia mucho que contar de su estancia en Francia, contaba que allí había sido miembro de un conventículo de brujas durante un año y medio y que después de tener un presentimiento en la cuaresma de 1608 hizo que volviera al cristianismo. Pero tenía más cosas q decir  por que daba la casualidad de que estando ella viviendo en Francia, se desplegó una persecución de brujos, precursora de la gran cacería que poco más tarde llevaría a cabo Pierre Lancre, antes de que María regresara a Zugarramurdi. Las gentes en Francia acudían a las iglesias, para acompañar a los niños que estaban muertos de miedo, pensando que iban a venir las brujas y se los iban a llevar al akelarre.

 

Pero María contó más cosas; asistió dos veces a los akelarres de Zugarramurdi cuando todavía era bruja en Francia, así que sabía muy bien quienes eran las brujas y sin ningún tipo de escrúpulo fue nombrando una a una por su s nombres, lo que hizo que pronto llegaran las protestas.

El primero en llegar fue Estebe de Navarcorena pidiendo cuentas sobre lo que Maria había dicho de su mujer Maria de Jureteguia, y Maria le dijo, que si podía hablar con ella que lo iba a confesar todo. Cuando las dos estuvieron frente a frente Maria de Ximildegui dijo tantas cosas y dió tantos detalles que las dudas empezaron a surgir entre todos, así que empezaron a presionar a Maria de Jureteguia para que confesase y así lo tuvo que hacer por que estaba entre la espada y la pared. Además de confesar que había sido bruja desde muy pequeña, acusó a su tía Maria Txipia de haber sido su maestra. De esta forma Maria de Ximildegui demostró a todos de forma publica a Zugarramurdi todo y aceptaban su versión.

Lo primero que hicieron con Maria de Jureteguia fue llevarla ante un párroco (Fray Felipe de Zabaleta) y le contó en confesión todo lo que había dicho delante de todos los demás. pero no contento con eso, tuvo que decir ante todo Zugarramurdi todo otra vez y pedir perdón por todos los años que dedicó a la brujería y por los daños causados.

Pero los animos empezaron a encenderse asi que algunos se tomaron la  justicia por su mano en plena noche irrumpieron en casa de muchos vecinos poco antes del año nuevo. Fueron unas diez personas y entraron en las casas de los vecinos que sospechaban que eran brujos o brujas en busca de sapos. Entraron y rebuscaron en la casa de Miguel de Goiburu, en la de Estefania de Iriarte y en la de Graciana de Barrenetxea. El pastor Joanes de Goiburu marido de Estevania, se presentó al día siguiente en el monasterio de Urdax para quejarse de lo ocurrido. Fray Felipe le ordenó que fuera en busca de su mujer. Al regresar Juanes con ella, el fraile le dijo que era una bruja y ella lo negó, pero el fraile se guardaba un as en la manga, tenia que demostrar que ella era una bruja así que le colocó unos reliquias y una estola a la vez que la obligaba a decir la verdad. Así que confeso todo. A partir de entonces otros sospechosos fueron obligados violentamente adelantarse, además eran amenazados con la tortura si no confesaban.

 

A lo pocos días del año nuevo se reunieron más de cincuenta personas en la iglesia de Zugarramurdi para oír la confesión pública de los brujos entre ellos había familias enteras.

La brujería no se consideraba hereditaria, la brujería es un arte que se aprende, pero en Zugarramurdi daba la casualidad que las personas que habían confesado ser brujos y brujas, había parentesco, así que creían que la brujería era cosa de familia. Entre ellos 7 de los diez primeros brujos eran familia entre sí.

De no ser avisado el Santo Oficio de lo que había pasado entre estos dos pueblos vecinos nada hubiera pasado, porque decidieron perdonar a todos, con la confesión y el hecho de haber pedido perdón a todos era suficiente, pero ya era demasiado tarde.

El proceso duro 2 años con lo que nos vamos al 1610. De los 31 brujos encausados solo quedaron 18 ya que hubo dos epidemias y murieron, y los cadáveres se guardaron cuidadosamente para después echarlos a la hoguera. Había más gente que estaba procesaba pero no confesaban ser brujos y esos también fueron procesados, así que hacían un total de 53 personas.

Todos fueron quemados en la hoguera.

Dentro de esta sección encontramos Inquisición Española e Inquisición de Zugarramurdi (Navarra).

 

Hablando de Zugarramurdi… y las plantas.

Hace 400 años varias mujeres de Zugarramurdi fueron  quemadas vivas acusadas de pactar con el diablo, cocinar niños, beber sangre humana, desenterrar a los difuntos y un largo etcétera. Desde el día del juicio el pueblo fue vigilado ya que los jueces creían que el pueblo estaba maldito y 4 siglos más tarde se alzó sobre Zugarramurdi un museo de antropología y Brujería.

 Más de 300 vecinos del pueblo fueron acusados de brujería y canibalismo, su escenario las cuevas tan preciosas, maravillosas llenas de magia que allí se encuentran. Usaban plantas como el estramonio, la mandrágora o el beleño. Dichas plantas cocinadas bien era potentes drogas alucinógenas, son capaces de anular totalmente la voluntad de todo aquel que las tomaran y así cometer cualquier tipo de atrocidad. Estas plantas son tan peligrosas que solo pueden ser utilizadas por personas expertas siguiendo además unos pasos. Hay que tener en cuenta que si se consume entre 30 a 50 grs. de cualquiera de ellas puede legar incluso a producirse la muerte, sobre todo de la mandrágora es altamente peligrosa aunque se podría decir que es la más peligrosa. Tiene forma antropomorfa, forma de ser humano y la parte que contiene todas las propiedades medicinales es la que provoca toda clase de alucinaciones y estados alterados de la conciencia.

Según una tradición muy antigua, la mandrágora no se podía arrancar del suelo con las manos, ya que provocaba la muerte instantánea, además, esta planta no era fácil de encontrar, pero tampoco de comprar ya que venía a costar todo el jornal de un año de un artesano, en el siglo XVII. Para poder arrancarla había que utilizar un perro, a este se le ataba el extremo de una cuerda en el raro y el otro extremo en la planta, cuando todo estaba bien atado el perro echaba a correr y así se conseguía sacar de la tierra la planta sin que hubiera muertos. Aunque cabe destacar que se decía que esta planta tenía vida propia ya que al arrancarla emitía un chillido, por eso se dice que tiene forma humana.  

 

No me voy a extender más esto es solo una introducción. Si queréis saber más sobre la inquisición de Zugarramurdi os invito a ir allí es un sitio precioso lleno de magia, misterio, historia, enigmático y allí podéis comprar un montón de cosas, desde un simple llavero hasta libros como este que tengo yo y del que he sacado una pequeña introducción que acabas de leer, cómpralo no te arrepentirás es fantástico. Se titula “LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI” K. IRAZOKI.

Entre Mundos

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